Un fotógrafo tomando a una pareja foto matrimonial

¡Brindemos!

By

Karen Martínez

El vino puede ser algo intimidante, dada la complejidad y exclusividad que se le ha adjudicado socialmente. Sin embargo, no tiene que ser así. ¡Desmitifiquemos un poco las burbujas!

Como wedding planner, reconozco el papel protagónico del brindis en una experiencia de boda. Es un momento de mucha emoción y de corta duración. Y para poder gozarlo plenamente, lo ideal es conocer lo que vamos a degustar.

Durante el proceso de planificación de la boda, en la oferta de licores a menudo vemos botellas, nombres y descripciones que quizás nos parecen confusas. Dentro de esa diversidad, existen tipos de burbujas de alta demanda:

Champán o Champagne: el único espumoso que proviene de la región de Champán en Francia y su elaboración exige un segundo proceso de fermentación. Es muy común que se le llame Champán a cualquier vino espumoso, sin embargo, no es correcto. Si no proviene de Champán, no es Champán. Esto sugiere un aire de exclusividad que, debido a su elaboración y sabor, ciertamente se ha ganado.

Crémant: espumoso hecho en ciertas regiones de Francia, conocido por ser el sustituto más parecido al Champán. Su valor por precio es positivo y generalmente más complejo que la Cava o el Prosecco. Cava: espumoso muy conocido hecho en España que utiliza el método de segunda fermentación igual que el Champán. Esto lo hace similar en sus sabores a su contendiente francés, pero generalmente es más económico.

Prosecco: versión espumosa italiana también altamente popular. Bastante fácil de tomar, el Prosecco se fermenta en tanques, a diferencia de fermentación en botella como se realiza con el Champán.

Te sugiero que, durante el proceso de planificación, vayas degustando las diferentes opciones de espumoso de manera que puedas realizar la selección más adecuada para tu celebración. ¡Salud!

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